¿Otra Toy Story? En serio, ¿NADIE en Pixar tiene un calendario o un poco de vergüenza? Cuando vi el anuncio de Toy Story 5, mi primera reacción fue rodar los ojos tan fuerte que casi me disloco una retina. Pensé: "Aquí vamos de nuevo, a exprimir la vaca hasta que dé leche agria". Pero claro, como el buen masoquista cinéfilo que soy, tenía que verla. Y, amigos, la verdad es que... bueno, sigamos leyendo.
Esta nueva aventura nos llega de la mano de Andrew Stanton, un tipo que sabe lo que hace (dirigió la maravillosa WALL-E, no lo olvidemos, y también co-escribió las primeras Toy Story). El reparto vocal es el de siempre, el dream team: Tom Hanks como Woody, Tim Allen como Buzz, y Joan Cusack como Jessie. Pero ojo, que han metido sangre nueva con Greta Lee y, ¡agárrense!, el mismísimo Conan O'Brien. Género: Animación, Familia, Comedia, Aventura. La sinopsis dice que se enfrentan a 'la tecnología'. ¿En serio? ¿Esa es la gran amenaza en 2026? Suena a capítulo de Black Mirror para preescolares.
Mira, no puedo decir que sea un desastre absoluto. La animación sigue siendo de matrícula de honor, eso es innegable. Pixar sabe cómo hacer que cada pelito de Woody o cada brillo de Buzz parezcan reales. Y el regreso del reparto original siempre es un placer; escuchar a Hanks y Allen es como volver a casa. Hay un par de escenas de acción que son bastante ingeniosas, especialmente una persecución con drones que, aunque predecible, tiene su chispa. La nueva amenaza tecnológica, aunque un cliché andante, permite algunos gags visuales decentes.
"Ver a Buzz Lightyear intentando entender un algoritmo es el humor generacional que no sabíamos que necesitábamos... o quizás sí."
Aquí es donde el Perro Rabioso saca los colmillos. El guion es un refrito de ideas viejas con un barniz 'moderno'. La premisa de 'la tecnología es mala' es tan simplista que parece escrita por un boomer asustado por TikTok. Los nuevos personajes, salvo alguna excepción, son planos como una tabla de planchar. Greta Lee hace lo que puede, pero su personaje es un 'añadido porque sí'. Y Conan O'Brien... ¿en serio? Su voz es inconfundible, y aunque tiene un par de líneas graciosas, se siente como un cameo forzado para atraer a un público más adulto que, francamente, ya está cansado.
La película se alarga innecesariamente durante 102 minutos. Hay momentos donde sientes que están estirando el chicle más que la goma de un calzoncillo viejo. La emoción, esa chispa que te hacía llorar en las anteriores, aquí brilla por su ausencia. Es todo muy 'correcto', muy 'seguro', y eso, en el universo Toy Story, es un pecado capital. La escena en la que Woody da su 'discurso motivacional' número 74 sobre la amistad y el valor de los juguetes... ¡ya basta! Ya lo hemos oído. Necesitamos algo nuevo, no más de lo mismo.
Mira, si eres un completista de Toy Story, la vas a ver igual, te diga lo que te diga. Y sí, si llevas a tus críos, probablemente se entretengan un rato. Pero si buscas la magia, la originalidad y el alma de las primeras entregas, prepárate para una decepción. Toy Story 5 es como un juguete al que le falta una pila: funciona, pero sin la energía que lo hacía especial. Es un entretenimiento pasable, pero nada más. Gustará a los niños pequeños que no tienen el bagaje de las anteriores, y a los adultos que confunden nostalgia con calidad. ¿Mi consejo? Quédate en casa y vuelve a ver la primera. Esa sí que era una jodida obra maestra.





