A ver, que levante la mano el que no haya pensado: '¿OTRA VEZ Michael Jackson?'. Sí, amigos, el Rey del Pop vuelve a la carga en la gran pantalla con 'Michael' (2026), y yo, vuestro Perro Rabioso de confianza, ya he afilado los colmillos. Porque una cosa es admirar un legado, y otra muy distinta es tragar con cualquier cosa que nos pongan delante envuelta en purpurina. ¿Es esta película el 'Thriller' que esperábamos o un 'Bad' sin el funk? Vamos a desmenuzarlo.

Dirigida por el siempre solvente Antoine Fuqua, un tipo que sabe de acción y drama intenso (recordemos 'Training Day' o 'Equalizer'), uno esperaría algo más que un simple paseo por la vida de una estrella. El reparto es una mezcla de caras conocidas y una apuesta arriesgada: Jaafar Jackson, sobrino del propio Michael, se calza los guantes para encarnar a su tío. Un movimiento arriesgado que podría ser genial o un desastre nepotista. Le acompañan el siempre imponente Colman Domingo, la carismática Nia Long, el joven Juliano Kr Valdi como el Michael niño, y el versátil Miles Teller. ¿Género? Música y Drama, como no podía ser de otra forma. Dos horas y ocho minutos para intentar encapsular una de las vidas más fascinantes y controvertidas de la historia moderna.

Empecemos por lo que sí. Jaafar Jackson, mira que me cuesta decirlo sin sonar a palmero, pero el chaval lo intenta. No es solo un parecido físico, que lo tiene, sino que consigue capturar algo de la esencia en los movimientos, en la mirada. Las escenas musicales son, como era de esperar, el plato fuerte. Fuqua sabe cómo montar un espectáculo, y cuando Michael está en el escenario, la película brilla con luz propia. La energía es palpable, los números de baile están coreografiados con una precisión milimétrica y te transportan a esos conciertos épicos. Hay un par de secuencias, especialmente una recreación de la gira Bad o el ensayo de Dangerous, que te hacen vibrar. Ahí es donde la película justifica su existencia.

Pero, ¡ay, amigos! Aquí viene la parte donde El Perro Rabioso saca los dientes. El problema de 'Michael' es que, al igual que muchas biopics, tiene un miedo atroz a morder la mano que le da de comer. La película se siente, por momentos, como una hagiografía oficial, un tour guiado por los grandes éxitos sin atreverse a profundizar en las sombras. La sinopsis prometía un viaje "más allá de la música", pero a menudo se queda en la superficie de los demonios personales. ¿Dónde está el Michael complejo, el paranoico, el que vivía en una burbuja de excentricidad y dolor? Lo que obtenemos es una versión edulcorada que prefiere eludir los temas espinosos con una elegancia que raya en la cobardía.

"La película se siente, por momentos, como una hagiografía oficial, un tour guiado por los grandes éxitos sin atreverse a profundizar en las sombras."

Los personajes secundarios, a pesar de tener actores de la talla de Colman Domingo, a menudo se sienten unidimensionales, meros satélites en la órbita del Rey. Sus motivaciones son básicas, sus diálogos, a veces, clichés de biopic. Es como si temieran robarle un ápice de protagonismo al mito, y al final, diluyen la riqueza de las relaciones humanas que rodearon a Jackson.

Entonces, ¿merece la pena soltar la pasta por 'Michael'? Si eres un fan acérrimo de Michael Jackson, de esos que se saben cada paso de baile y cada letra, sí, la disfrutarás como un enano. Ver a Jaafar en la piel de su tío, ver esas coreografías recreadas con maestría, te pondrá la piel de gallina. Es un espectáculo visual y sonoro, de eso no hay duda. La puntuación de 8.692 en TMDB, aunque alta, refleja esa devoción de los fans.

Pero si esperas una inmersión profunda, una exploración honesta y sin tapujos de la complejidad de uno de los artistas más grandes y atormentados de la historia, es posible que salgas con un regusto agridulce. Es una película que prefiere celebrar al icono antes que diseccionar al hombre. Es un concierto espectacular, pero no una biografía definitiva. Es para los que quieren recordar la magia de Michael sin mancharse las manos con sus sombras. Así que, si buscas una experiencia musical potente y un homenaje visual, dale una oportunidad. Si buscas la verdad cruda y sin filtros, quizás sea mejor que te quedes con los documentales más incisivos.

El Perro Rabioso ha hablado. Ahora, ¡a debatir!