¡Atención, detectives de sofá y amantes de los misterios resueltos antes de que la tostada se enfríe! Creísteis que Enola Holmes ya había agotado su arsenal de sonrisitas y deducciones, ¿verdad? Pues agarraos, porque la tercera parte ha llegado, y tengo que decir que me ha dejado con más preguntas que un interrogatorio de la policía... pero no precisamente sobre el caso.
Philip Barantini, un tipo que sabe lo que hace, se pone al timón de esta nueva aventura. Y el reparto, ¡madre mía! Tenemos a la omnipresente Millie Bobby Brown volviendo a calzarse los zapatos de la detective juvenil, con Louis Partridge aportando ese toque de galán que las adolescentes adoran. Pero ojo, que la cosa se pone seria con Himesh Patel y la siempre potente Sharon Duncan-Brewster. Y por supuesto, no podía faltar el músculo y la ceja de Henry Cavill como el hermano mayor que todos querríamos... o al que querríamos evitar si nos roba el protagonismo. ¿Género? Aventura, Misterio y Crimen, lo de siempre. Una fórmula que si no la estropean, funciona.
Empecemos por lo bueno, que no todo va a ser tirar piedras. Millie Bobby Brown sigue siendo un torbellino de carisma, y verla resolver acertijos mientras rompe la cuarta pared es como ver a tu amigo listo haciendo trampas en el trivial: sabes que no debería, pero te divierte un montón. La química con Louis Partridge sigue siendo ese caramelito que mantiene enganchada a la audiencia más joven, y mira que es difícil mantener la chispa en una tercera parte. Visualmente, la película es una delicia; cada plano está cuidado, y la ambientación victoriana sigue siendo de postal. Hay un par de secuencias de acción que te hacen saltar del asiento, especialmente una persecución por los tejados de Londres que te recordará por qué te gusta el cine de aventuras.
Pero ahora viene lo bueno, donde 'El Perro Rabioso' saca los colmillos. ¿La trama? ¡Ay, la trama! Parece escrita por un algoritmo de Netflix que ha visto demasiadas películas de misterio. El 'gran giro' se ve venir desde que Enola se ata los cordones, y el villano es más predecible que el final de una telenovela. Me pregunto para qué fichan a talentos como Himesh Patel o Sharon Duncan-Brewster si luego les dan menos líneas que a un extra mudo. Y ni hablemos de Henry Cavill. Su Sherlock Holmes es como ese tío guapo en las reuniones familiares: está ahí, luce bien, pero rara vez dice algo realmente relevante. Se siente como un adorno, un reclamo para el póster. La fórmula empieza a oler a rancio; necesitamos más chicha, más riesgo, menos 'Enola es lista y lo sabe todo' y más 'Enola se equivoca y aprende'.
«Si el misterio es tan obvio que hasta mi gato lo resolvería, ¿dónde está la gracia, eh?»
Entonces, ¿merece la pena Enola Holmes 3? Si eres fan acérrimo de la saga, de Millie Bobby Brown o simplemente te apetece una tarde de cine ligero sin grandes pretensiones, pues sí, dale una oportunidad. Es como una manta cómoda en un día frío: sabes lo que vas a encontrar y te sentirás a gusto. Pero si buscas un misterio que te vuele la cabeza, que te haga replantearte la existencia o un desarrollo de personajes profundo, mejor quédate en casa y relee a Agatha Christie. Esta película es para adolescentes, para los que disfrutan de las aventuras con un toque de romance y para los que no esperan que la tercera parte reinvente la rueda. Es entretenida, sí, pero no esperes fuegos artificiales, más bien unas bengalas de mano que brillan un rato y luego se apagan. Yo, personalmente, me he quedado con ganas de un poco más de veneno, un poco más de mordisco. Pero hey, no se puede tener todo en esta vida, ¿verdad?






